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¿POR QUÉ CSG USA UN RELOJ CASIO CON UN VALOR DE 14 DÓLARES?

Actualizado: 1 de nov de 2019

EL USO Y LECTURA DE LA IMAGEN FOTOGRÁFICA


Carlos Salinas de Gortari | Eduardo Warnholtz, 2011

La autoría es la parte activa y generadora donde se encuentra el origen de la fotografía, pero el uso o lectura de la imagen se da en un momento pasivo –receptivo– en donde la persona que ve, observa o contempla una fotografía puede constatar que se trate de una imagen original en un museo o galería o de una reproducción en un libro, Internet, revista, espectacular, periódico, panfleto, catálogo u holograma, o que las imágenes se proyecten en pantallas de plasma, monitores de TV o de computadoras, así como en teléfonos celulares o paletas electrónicas, impresiones en papel fotográfico o en tela de algodón o poliéster, en un engomado o calcomanía sobre una pared, o segmentada en los escalones de una escalera en algún centro comercial, en mantas, carteles, bolsas, rompecabezas, en la nalga del pantalón o hasta en los calzones, camisetas y calcetines; las imágenes fotográficas las podemos encontrar en cualquier parte porque han llegado a ser omnipresentes y, ahora en la era digital, alcanzan el don de la ubicuidad. Por lo tanto, nadie –incluyendo a los ciegos– está exento de utilizar y dar lectura a imágenes fotográficas.


En el momento de enfrentarnos –todos los espectadores–a una fotografía, nos convertimos en usuarios de ésta, puesto que de alguna manera la utilizaremos con algún propósito: el álbum familiar es un buen ejemplo para mantener una memoria visual de nuestra propia identidad; de los acontecimientos que sucedieron en el pasado con cada integrante de la familia incluyendo, por supuesto, al que hizo click en el botón disparador.


También podemos engancharnos con alguna imagen en alguna revista y comprarla, recortar una imagen y pegarla en una pared o en un diario personal. Un vendedor de marcos, en una tienda de artículos para el hogar, utiliza revistas y recorta imágenes de situaciones familiares de “gente bonita” que posa felizmente ante la cámara en verdosos jardines con la luz del sol pegándoles en la parte trasera de la cabeza y de los hombros, haciéndolos parecerse a los “propios ángeles”; los consumidores de estos productos sólo tendrán que sustituir estas imágenes por las del álbum familiar que, por supuesto, no se parecerán ¡nadita!


Las imágenes fotográficas nos “hablan”, quieren decirnos constantemente lo que debemos y lo que no debemos hacer, son una constante guía que nos ubica en el tiempo pasado y futuro, pero difícilmente nos anclan en el presente, ya sea porque las fotos nos transportan al pasado al ver la imagen sepia de los abuelos o al futuro con la foto de un Ferrari que muchos de los usuarios del anuncio jamás podríamos comprar, lo cual nos transporta a un frustrante porvenir como consumidores y, por lo tanto, a una incapacidad de “ser alguien importante en la vida” según los convencionalismos sociales que nos presenta la sociedad a través de la publicidad. El tiempo presente, por lo tanto, no existe en las fotografías porque siempre estamos viendo lo que ya no es, sólo vemos lo que fue o ha sido, o lo que podría ser; pero nunca vemos el momento presente. Las posibilidades de uso que se le pueden dar a las imágenes son innumerables, tanto hacia el pasado como al futuro, de tal forma que intentamos clasificarlas, ordenarlas y estructurarlas, porque de otra manera perderíamos fácilmente el sentido de la interpretación.


Para comprender y distinguir la diferencia entre Uso y Lectura de una fotografía, pondré un ejemplo con dos imágenes que he denominado presidente con reloj de tres pesos. Las imágenes [fotos I y II] representan a una persona sentada en un sillón en una actitud de conversación con otra persona que no aparece en cuadro; el hombre está costosamente vestido y se puede observar que usa un reloj de muñeca marca CASIO. Sin embargo, el retrato es más que eso, es una persona muy conocida en el ámbito político mexicano que requiere ser interpretado por un lector y no únicamente por un receptor que sólo ve una representación más del retrato de un expresidente de México sentado en un sillón.

I. CSG | Eduardo Warnholtz, 2001 II. CSG | Eduardo Warnholtz, 2011


La lectura consistirá en que el receptor de la fotografía interpretará más allá de su contenido: al personaje y su relación con la política mexicana. Por ejemplo, al tratarse de una imagen de Carlos Salinas de Gortari, habrá quien lo remita a los grandes logros del desarrollo económico del país, pero también habrá quien lo asocie con el cinismo, el robo y la corrupción. En mi caso, me llama la atención que use un reloj de plástico marca CASIO modelo F – 91W221 con un valor de 13.46 dólares ($173.22 pesos mexicanos al 28 de febrero del 2012) en contraste a los trajes de casimir que suele vestir, a las corbatas de seda, a los restaurantes VIP, al Mercedes Benz –que el mismo maneja– rodeado de tres o cuatro camionetas negras blindadas y otros dos automóviles oscuros, sin placas y con “tumbaburros” en la parte delantera, todos, sin excepción, con los vidrios totalmente oscurecidos y llenos de guaruras en el interior; y ya no hablemos de toda la riqueza que viene presumiendo desde joven y toda la fortuna que capitalizó como Secretario de Programación y Presupuesto, como Presidente y ahora como expresidente. Mi punto de enfoque, entonces, es exclusivamente el reloj.


III. CSG | Eduardo Warnholtz, 2011

En octubre del 2001 le hice una sesión fotográfica para la revista Líderes Mexicanos, en ese momento mi asistente trabajaba para la revista Proceso y me comentó que el reloj que usaba Salinas era el mismo con el que firmó el TLC –Tratado de Libre Comercio–, de tal forma que intenté fotografiar el reloj en primer plano dejando la cara de Salinas en segundo plano y fuera de foco, pero el expresidente nunca me dejó hacerlo porque siempre estuvo moviendo el brazo izquierdo, yo creo que se dio cuenta de mi insistencia en enfocar su muñeca. La [foto IV] muestra que ya desde 1985, como Secretario de Programación y Presupuesto, ya usaba un reloj con dichas características; 25 años después, en las [fotos V y VI] Salinas, como expresidente trae un reloj similar. En la [foto III], volví a fotografiarlo en el año 2011 y tuve el impulso de comprobar que CSG, efectivamente usa un “reloj de tres

pesos”; sin embargo, sigo haciéndome la pregunta: ¿por qué trae ese reloj cuando podría usar el más caro, más lujoso y más original que exista en el mercado? La sencillez no es una virtud que el ex mandatario muestre hacia la sociedad, entonces ¿el reloj sí lo es?, o ¿es un amuleto de la suerte?, o ¿un tipo de fetiche?, o ¿un distintivo de una secta de terroristas? Lo que sí sé es que ahora que nuevamente lo retraté, no me atreví a preguntarle personalmente por qué usa dicho reloj.


IV. CSG | Fabrizio León | 1985 V. CSG | Marco Gómez | 2010 VI. CSG | Desconocido | 2011



En www.wikipedia.org/wiki/Casio-F91W Con base en las revelaciones de wikilwaks del 25 de febrero del 2012 acerca de los archivos de Guantanamo en EL PAÍS.com, el encabezado cita: "Un CASIO barato, el distintivo de Al Qaeda. La posesión de un determinado tipo de reloj servía para identificar al detenido como terrorista". Luis Doncel comentó el 25 de abril del 2011: "Es la marca de Al Qaeda, que usa el reloj para fabricar bombas", según el testimonio de varios reclusos recogidos en las fichas secretas del Departamento de Defensa. Aproximadamente uno de cada tres detenidos que fueron capturados con los CASIO tenían algún tipo de relación con los explosivos: fabricación, cursos de entrenamiento o relación con algún experto.

Habrá muchas lecturas acerca de este personaje tan controversial, sobre todo en el rubro de la política; en este caso sólo cito mi preocupación por el mentado reloj.

© eduardo warnholtz

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